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En autocaravana por las playas de Huelva

Como os prometí hace poco, la entrada sobre las playas de Cádiz tendría su continuación con un recorrido por las playas de Huelva, recordando el viaje que hicimos hace ya casi cuatro años con nuestra peque mayor, que entonces tenía año y medio, estando yo embarazada de mis gemelillas.

Matalascañas

Nuestro recorrido comenzó por Matalascañas, donde íbamos a quedar con unos amigos y que está muy cerca del acceso al Parque Nacional de Doñana, que teníamos pensado visitar. En la entrada al pueblo hay bastante zona de aparcamiento señalizado y -en verano- de pago Sin embargo, volví por aquella zona en marzo algún tiempo después y la zona era, claro, mucho más tranquila, sin problemas para aparcar y gratis. Nosotros aparcamos junto a la Guardia Civil y el Parque Dunar. El pueblo es un típico pueblo turístico, demasiado lleno de gente en verano y que nos dejó un mal sabor de boca porque, a pesar de la belleza del entorno, las dunas y las playas, la aglomeración de gente, la inconsciencia y el incivismo tiene sus consecuencias: encontramos muy sucia la playa, con basura e incluso cristales por la arena. Por suerte, cuando volví un tiempo después, pude disfrutar de la playa y del entorno natural de otra forma y me dio una impresión diferente, mucho más positiva.

El pueblo, además de la playa en sí, de arena fina y con su característica Torre de la Higuera, del s. XVI que se encuentra en plena playa, medio hundida desde el terremoto de Lisboa de 1755, tiene otros atractivos naturales, como son las dunas. El Parque Dunar, creado en 1992 para conservar las dunas, es un espacio perfecto para hacer senderismo costero y para ser recorrido en camello, a través de la iniciativa turística Aires Africanos.

Doñana

Doñana

Pero por supuesto, el mayor atractivo de la zona es el Parque Nacional de Doñana, del que se puede disfrutar mientras te vas acercando a la costa. Yo recomiendo dos paradas imprescindibles:

Las marismas del Rocío. Son un espectáculo natural, puesto que se pueden ver las grandes poblaciones de aves acuáticas típicas de los humedales, como los vistosos flamencos. Además, el Rocío, por su famosa romería está muy preparada para recibir gente en carreta o, claro, en autocaravana. Hay aparcamientos abundantes y servicios públicos, incluso con vistas a las marismas. Es una visita obligada.

Flamencos en las Marismas del Rocío

Flamencos en las Marismas del Rocío

Centro de Visitantes El Acebuche: Éste es el sitio perfecto para conocer el Parque, tanto por la exposición que contiene, como por ser el punto de partida de los recorridos en todoterreno por el mismo, para los que hay que reservar. Nosotros íbamos a hacer una de estas visitas guiadas, pero claro, estando embarazada no es recomendable, por lo que optamos por hacer algunas de las rutas sobre pasarelas que rodean el centro de visitantes, en las que hay observatorios desde los que se pueden contemplar las marismas con el espectáculo de las aves migratorias.

Pasarelas Azebuche

Centro de Visitantes Acebuche

Nuestro siguiente destino era una playita no urbana situada entre Matalascañas y Mazagón,  la Torre del Loro, a la que se accede por un camino de tierra después de un área recreativa y donde no es posible aparcar para pasar la noche. Sin embargo, hay un camping que tiene muy buena pinta y que me he apuntado para la próxima. Nosotros, sin embargo, pasamos la noche en Mazagón. Eso sí:  después de pasar el día en esa playa preciosa:

Playa Torre del Loro

Playa Torre del Loro

Nuestro recorrido por las costas onubenses nos obligaba a adentrarnos al interior hacia Moguer y Palos de la Frontera, zona denominada como “lugares colombinos” donde se pueden encontrar réplicas de las carabelas que llevaron a Colón a “descubrir” América.

Nuestro siguiente destino costero fueron las playas de Punta Umbría y El Rompido. Íbamos parando de playa en playa, echando un rato aquí otro allá, bañándonos, haciendo castillos de arena, recogiendo conchas… en definitiva: disfrutando con la peque. Y por supuesto, disfrutando del pescaíto en los chiringuitos de playa, donde es obligatorio probar las coquinas, riquísimas y a precios muy asequibles, ya que se recogen allí mismo. Además, el encanto de estas playas no sólo radica en su arena fina y los atardeceres espectaculares -que ya de por sí es bastante- sino que, además, su entorno natural, permite disfrutar paseando por las dunas, y marismas que se crean en la zona:

Punta Umbría y El Rompido

Punta Umbría y El Rompido

Finalmente, dimos un salto hasta la última playa de la costa onubense, a pocos kilómetros de la frontera natural con Portugal, que constituye el río Guadiana: Isla Canela. Se trata de éste de un destino turístico y, por tanto, de una zona poblada y concurrida, especialmente destinada al turismo familiar, con grandes zonas hoteleras y de urbanizaciones. Sin embargo, hay algo en el pueblo que me gustó, y es su paseo marítimo, amplio, bien cuidado, muy verde y sin tráfico (los coches circulan detrás de la primera línea de casas), de forma que pasear con los peques es tranquilo. Además, a la playa, formada por dunas, como es propio de la zona, se accede por pasarelas. Allí estuvimos buscando aparcamiento. En primer lugar aparcamos cerca de la playa para pasar el día, pero luego movimos la autocaravana al interior del pueblo, a una zona de anchos aparcamientos, para pasar mejor la noche en una zona tranquila.

Isla Canela

Isla Canela

A la vuelta, paramos en Ayamonte, donde habíamos visto al pasar un parque que tenía muy buena pinta. Se trataba del Parque Zoológico Prudencio Navarro, de acceso gratuito y en el que se pueden ver animales de muy diverso tipo: desde patos, tortugas o ciervos a leones, tigres u osos. Fue una visita casual que no estaba programada y que, sin embargo, difsrutamos mucho, porque no esperábamos encontrar animales salvajes en ese espacio:

Ayamonte Parque Prudencio Navarro

En fin, espero que os haya gustado este breve recorrido por mi memoria viajera, que ha despertado mis ganas de salir a descubrir nuevos sitios… o a redescubrir estos mismos toda la familia al completo.

12 Comentarios

  1. Pingback: Por las playas de Cádiz en autocaravana | Ideas para salir con peques

  2. Inma

    Qué bonito recorrido. Y qué bonitos recuerdos de nuestro viaje.

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    1. MMar (Publicaciones Autor)

      La verdad es que sí. El nuestro fue un viaje muy especial. De hecho, algunas de las fotos son de nuestra escapada primaveral… En unos años repetimos 😉

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  3. Maria

    Da gusto volver a sitios que nos marcaron y redescubrirlos de una manera diferente. 🙂

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    1. MMar (Publicaciones Autor)

      De verdad… Uno no sabe si es mejor ver cosas nuevas o volver a donde ya se ha estado… Pero de otra manera… E fin… Ahí estoy yo, comiéndome la cabeza pensando dónde vamos este verano 🙂

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  4. iassakka

    Qué recuerdacos. Gracias por este post.

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    1. MMar (Publicaciones Autor)

      De verdad, qué chulada! Tenemos que repetir, cuando podamos ¿quién sabe cuándo?

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  5. Marcelino

    No me cansaré de felicitarte, tantas veces, como me siga gustando lo que cuentas. Tus impresiones siempre me acercan muy directamente a esos bonitos lugares, que por cierto, solemos visitar después de vuestros recorridos, como ya sabes.
    ¡Felicitaciones y ánimo!

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    1. MMar (Publicaciones Autor)

      Como siempre, muchas gracias 🙂

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  8. MMar Conpeques (Publicaciones Autor)

    Hola Pedro. ¡Qué bien que te hayas animado con la Ac! Y las playas de Huelva son una elección estupenda. La verdad es que ahora mismo no sabría recomendarte un sitio, porque nuestro viaje por allí fue en 2009 y creo que no estoy lo suficientemente actualizada para darte una respuesta efectiva.
    De todas formas, si vais en cualquier fecha que no sea verano, seguramente no encontréis problemas para aparcar por cualquier lado. En algunas playas hay zonas en las que restringen el aparcamiento para ACs, pero sobre todo en verano, que es cuando hay más turismo.
    Por otro lado, nosotros somo más bien de improvisar, ver el sitio y -con un poco de ojo y sentido común- buscar un sitio amplio, con mucho aparcamiento en una zona no muy bulliciosa. Y normalmente la intuición no nos suele ir mal.
    Mucha suerte y si te acuerdas, cuéntame a la vuelta cómo os ha ido y donde habéis parado. ¡Un saludo!

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