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Qué ver en Nueva York en una semana

¿Queréis saber cómo organizamos nuestro itinerario en Nueva York? Igual que nosotros leímos muchos posts y consejos sobre cómo aprovechar los ideas, quizás este también os dé ayudas sobre qué ver en Nueva York, dónde comer y por dónde pasear si pasáis una semana en esta increíble ciudad. Y es que al viajar con niños (y abuelos) conviene tener algunas cosas en cuenta. Estoy segura de que otro tipo de viajeros habrían aprovechado mucho más los días y habrían visto veinte cosas más que nosotros en una semana, pero es que nuestras expectativas seguramente eran diferentes. Nosotros nos habíamos hecho una lista con nuestros “imprescindibles” y otra con los “posibles” que podríamos ir intercalando con los primeros si encartaba, si había tiempo y teníamos ganas. Por eso, diseñamos nuestro plan de ruta diario considerando:

  1. La metereología: si había previsiones de lluvia, buscábamos un museo o sitio cerrado y descartábamos un paseo por el parque o subir a un rascacielos, por ejemplo.
  2. Un “plato fuerte” diario: la visita a un museo o monumento de los “imprescindibles” como primera actividad del día.
  3. Dónde contemplar el atardecer. Las subidas a los rascacielos las queríamos hacer por la tarde para contemplar desde las alturas los atardeceres y tener la hora buena de luz para fotografiar la ciudad.
  4. Otra variable que se puede tener en cuenta -pero que nosotros al final descartamos- fue la de las visitas gratuitas a determinados museos, que se tienen sus días y horas concretos.

Teniendo esto en cuenta, nuestro planteamiento del día era el siguiente: reservar las mañanas a una visita a un lugar significativo, dejar las tardes para pasear, merendar, jugar en el parque o ir de tiendas y terminar la jornada en un sitio desde contemplar el atardecer, antes de irnos a casa a descansar. Y así lo hicimos, más o menos 🙂

Día 1. Lunes. Habíamos llegado a Nueva York la noche anterior y esa mañana nos despertamos temprano, desayunamos y nos dirigimos dando un paseo por Central Park (donde había nieve recién caída de la noche anterior) a nuestro primer objetivo: el Museo Americano de Historia Natural. Era una de las visitas más esperadas por las niñas, que habían visto la peli de Noche en el Museo y tenían muchas ganas de buscar a algunos de sus personajes protagonistas, especialmente Rexy, Ton Ton y el mono capuchino. Después de un par de horas de visita, volvimos a Central Park a jugar en uno de sus parques, mientras hacíamos hora para ir a comer. Nos adentramos en el Upper West Side y allí encontramos un restaurante que no tenía mala pinta: el Parm, en Columbus Avenue, de comida típica americana (carne, albóndigas, ensalada…). Por la tarde nos dirigimos a la zona de Time Square, las tiendas M&M y Lego y el Rockefeller Plaza, donde reservamos nuestra subida al Top of the Rock para esa misma tarde. Después de contemplar una de las más espectaculares puestas de sol de la ciudad y agotados de tan intenso día, nos volvimos a casa a cenar y dormir.

Atardecer en Mahattan desde el Top of the Rock

Atardecer en Mahattan desde el Top of the Rock

Día 2. Martes. De nuevo nos despertamos temprano y, después de desayunar, nos cogemos el metro hasta el sur de Manhattan con la intención de coger el ferry hacia la Estatua de la Libertad. No encontramos mucha cola por lo que en un rato llegamos en barco a Liberty Island, donde con una audioguía que está incluida en el precio, damos la vuelta a la estatua, conociendo su historia y disfrutando de las vistas hacia el skyline de la ciudad. De allí cogemos otro ferry hacia la Isla de Ellis para conocer la sobrecogedora historia de la inmigración en el país, también gracias a una audioguía que explica y describe tanto el espacio como el procedimiento de recepción de los inmigrantes. Una visita imprescindible. Y de ahí de vuelta a Manhattan, donde después de un descanso en Battery Park, buscamos un restaurante y nos comemos nuestras primeras hamburguesas y corndogs neoyorquinos en un Bill’s Bar Burguer. Después de comer nos acercamos a la zona cero, un enorme espacio donde los huecos que dejaron las Torres Gemelas han sido mantenidos como eterno recuerdo a las víctimas del 11S. Realmente conmovedor. Continuamos nuestro paseo por el Distrito Financiero hasta llegar al Puente de Brooklyn, que recorremos a pie para llegar a Brooklyn, donde merendamos y esperamos a que llegue la puesta de sol en el Main Street Park. Y tras este espectáculo, nos cogemos el metro y volvemos a casa a cenar y descansar.

Vista de Manhattan y el Puente de Brooklyn desde el Main Street Park

Vista de Manhattan y el Puente de Brooklyn desde el Main Street Park

Día 3. Miércoles. Volvemos a Central Park, el lugar favorito de las niñas, para jugar en sus parques de columpios y visitar el Zoo de Central Park. Es verdad que no es tan espectacular como del del Bronx, pero este está más céntrico y precisamente el hecho de ser pequeñito es un punto a favor, porque en unas tres horas lo visitas y puedes dedicar el resto del día a seguir descubriendo la ciudad. Después del zoo, ese día lo reservamos para hacer un picnic en el parque. Buscamos unas tiendas de comida preparada por Lexington Avenue y compramos bocadillos, bebidas y celebramos todo un banquete en una mesa de picnic junto a un parque de columpios chulísimo. Y después de esta mañana tan “campestre” nos marcamos un contrapunto recorriéndonos la Quinta Avenida y Madison Avenue, con las tiendas y boutiques más pijas de la ciudad: un café en la Nespresso, un vuelta por la tienda Apple, un vistazo al escaparate de Tiffany… y las más prestigiosas marcas de ropa. Pasamos por la St. Patrick’s Cathedral y llegamos hasta la Public Library y de ahí nos sentamos a descansar en el Bryan Park, que nos encontramos sin jardines porque lo estaban acondicionando para la primavera. Lo que sí hicieron las niñas fue montarse en el carrusel antiguo que hay en un lateral, mientras los papis nos escapábamos a ver las tiendas de la cadena HBO (Juego de Tronos, Los Soprano…) y Midtown Comics a frikear un poco. Y ahí ya volvimos a casa pasando por la famosísima estación de trenes Grand Central Terminal, mil veces escenario de películas.

Photoraised

Gran Central Terminal

Día 4. Jueves. Nos despertamos temprano, como siempre, y nos dirigimos a otro de los puntos fuertes de nuestro viaje: el MET o Museo Metropolitano de Arte, donde seleccionamos dos zonas para visitar: Egipto y las salas de los pintores impresionistas (aunque de paso también vimos obras de Goya, Velázquez y algunas muestras de arte oriental). Después de un par de horas en el museo nos fuimos a Time Square, donde entramos a la tienda Disney y de ahí a comer en uno de los mejores sitios para comer hamburguesas en la ciudad: el Five Napkin Burguer. Como ya estábamos en el barrio de Hell’s Kitchen, lo recorrimos por la tarde hacia el barrio de Chelsea para pasear por el High Line, el parque elevado de la ciudad construido sobre las antiguas vías del tren. Y de ahí seguimos paseando por la calle 23 hasta la Quinta Avenida, donde se encuentra uno de los edificios más característicos de la ciudad: el Flatiron Building. Allí cerca cogimos el metro para despedirnos de los abuelos y las niñas porque esa noche nosotros nos dábamos el lujazo de ir a un partido de la NBA en el Madison Square Garden: los Knicks de Calderón contra los Chicago Bulls de Pau Gasol (que finalmente no jugó). ¡Partidazo que no nos defraudó!

Los Knicks contra los Chicago Bulls en el Madison Square Garden

Los Knicks de Calderón contra los Chicago Bulls en el Madison Square Garden

Día 5. Viernes. Amanece despejado y, después del precioso día anterior, nos animamos a volver a Central Park (sí, otra vez), alquilar unas bicis y darnos una vuelta para poder recorrerlo totalmente y descubrir otras zonas de columpios, el gran lago dedicado a Jacqueline Kennedy y otros rincones con encanto. A los abuelos los habíamos dejado en el MoMA (Museum of Modern Art) y quedamos en vernos al cabo de un par de horas. Lo que no tuvimos en cuenta fue que cuando estábamos ya de vuelta empezó a llover y nos cayó un chaparrón tal, que nos pusimos empapados y tuvimos que volver a casa para cambiarnos. ¡Perfecto! Compramos unas hamburguesas en un Shake Shack (una de las cadenas de hamburguesas más conocidas de la ciudad) y nos las llevamos para comer en casa, ya sequitos. Aprovechamos todos para descansar un poco después de comer y nos cogimos un metro para otro de los momentos importantes de nuestro viaje: la subida al Empire State, una auténtica experiencia que vale la pena para hacerte una idea de las dimensiones de la ciudad y de su arquitectura.

Photoraised

Atardece sobre Nueva York, desde el Empire State

Día 6. Sábado. Dedicamos la mañana al sur de Manhattan: recorremos Wall Street, St. Paul Chapel, el City Hall y vamos subiendo hacia Little Italy, donde elegimos un restaurante italiano para comer de los muchos que había por la zona. ¡Y por fin probamos los famosos cannoli siciliani en un puestecillo callejero! ¡Deliciosos! Por la tarde, nos adentramos en Chinatown, con sus calles pintorescas, sus parques y templos. Y de ahí nos pasamos al otro lado de Broadway, al barrio de Tribecca, a ver algunas tiendas de ropa y buscar la estación de bomberos de los Cazafantasmas (que encontramos llena de andamios 🙁 ). Rematamos la tarde tomando una deliciosa merienda de tortitas americanas en un bar de lo más típico con camareras rellenado las tazas de café. ¡Solo les faltaban los patines! 😉

Photoraised

Templo Budista Mahayana en China Town

Día 7. Domingo. Último día. Como nuestro vuelo salía a última hora de la tarde, disponíamos de varias horas para disfrutar de la ciudad. Así que, después de dejar nuestras maletas en una consigna privada (Short Term Stow, en la 36 con la 8ª, que te cobra entre 5-10€ por bulto, según tamaño), nos fuimos a disfrutar el Domingo de Pascua, que en Nueva York se celebra con un desfile por la Quinta Avenida, por las inmediaciones del Rockefeller y la catedral de San Patricio, con los característicos y simpáticos Easter Bonnets, todo un espectáculo de “personajismo puro”. Para rematar la fiesta de Pascua y que las niñas se despidieran de su lugar favorito de la ciudad, nos dimos un último paseo buscando huevos de chocolate en Central Park . Y ya de allí, comimos rápidamente en un McDonalds, recogimos las maletas y nos despedimos de la ciudad, cansados pero con muy buen sabor de boca.

Easter Parade

Easter Bonnets Festival

Una semana, como veis, muy intensa, con los días bien cargados de planes, a pesar de que intentamos no sobrecargarnos. Lo bueno es que alternábamos cada visita o paseo con momentos de juego en los parques, meriendas, alguna tienda chula u otro entretenimiento para las niñas. Aún así, como es normal, se quedan muchas cosas pendientes… Quizás para otra visita…

Imágenes: Conpeques y Photoraised

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6 Comentarios

  1. Photoraised

    Jo.. me he puesto un poco melancólico.. hemos visto tantas cosas y hemos dejado tantas por ver que me encantaría poder vivir allí una temporadita…

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    1. MMar Conpeques (Publicaciones Autor)

      Jajaja ¿vivir allí? ¿Seguro? Ufff, no sé. Yo volvería pero antes quiero ir otros sitios…
      Pero es verdad que rememorarlo produce nostalgia. Ains.

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  2. El Caldero de Nimue

    Qué recuerdos más chulos.
    ¡Y eso que las tres semanas que estuve allí iba tirando de 20 adolescentes locos! Pero la verdad es que es una ciudad que se disfruta a tope.
    ¿Sabes que en la estación central vimos a Cindy Crawford? ^_^’
    Muy chulo el itinerario con su momento de temporada y todo. ¡Los “parades” son TAN de NYC!
    ¡Cuidado que USA engancha!

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    1. MMar Conpeques (Publicaciones Autor)

      Jajaja, pues sí. Una locura como viaje de estudios 🙂 Pero e verdad que dan ganas de volver y seguir descubriendo la ciudad y el país. Nosotros vimos a David Hasselhoff en el partido de baloncesto… ¡vaya personaje!

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  3. Marcelino

    Muy buen relato!
    Parece que lo estoy viviendo!

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    1. MMar Conpeques (Publicaciones Autor)

      ¡¡Gracias!!

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