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Preparativos para un viaje a Laponia con niños en Navidad

Supongo que porque era todo un secreto y un tema tabú para evitar que a la gente se le escapara algún comentario aparentemente inofensivo, pero no os podéis imaginar las ganas que tenía de contaros los detalles de cómo hemos ido organizando nuestro cuento de Navidad particular durante todos estos meses. Viajar a Laponia con niños era un verdadero sueño porque es la tierra de Papá Noel y un sitio ideal para jugar con la nieve, pero también para los padres, a quienes nos atraía mucho por los paisajes y la posibilidad de contemplar las auroras boreales:

Aurora FamiliarLas posibilidades para viajar a Laponia son muchas. Eso sí: no es un viaje barato, ya que Finlandia es más cara y las actividades -que son específicamente para turistas- lo son también. Sin embargo, hay opciones que te permiten ahorrar para que no se te dispare el presupuesto.

La organización:

Por un lado, aunque existen viajes organizados y agencias especializadas en este tipo de destinos que se encargan de gestionar tanto los vuelos como el alojamiento y las actividades, sus precios son cerrados y bastante elevados. Por eso a nosotros siempre nos ha gustado organizar nuestros propios viajes, leyendo, buscando y comparando. Es la forma de ahorrar bastante y, además, adaptarlo completamente a tus necesidades y a las de tu familia. Eso sí, hay que tener el tiempo y las ganas para hacerlo y, por otro lado, conviene saber inglés para poder contactar directamente con la gente. En ese sentido, si llevas un viaje organizado, seguramente haya alguien que se encargue de solucionar los posibles imprevistos que surjan, de ahí que pueda resultar más cómodo. Pero a nosotros nos compensa.

Los vuelos:

Navidad es temporada alta en Laponia, así que la clave para encontrar vuelos a un precio asequible, es buscarlos con tiempo. El aeropuerto más cercano a la casa de Santa Claus es el de Rovaniemi, pero también es posible viajar a Kittilä (más al norte) y desplazarte desde allí. Yo ya había leído sobre precios y llevaba tiempo dándole vueltas a este viaje, así que cuando en junio -es decir, 6 meses antes del viaje- eché un vistazo y vi que los vuelos nos saldrían a menos de 300€/persona, los compramos. Los gestionamos con la compañía Norweggian y el trayecto era Málaga-Helsinki-Rovaniemi. La escala en la capital de Finlandia es casi obligatoria porque hay muy pocos vuelos directos (aunque desde Madrid sí se pueden encontrar). La única “pega” es que no se podían enlazar los dos vuelos en el mismo día y había que hacer noche en Helsinki a la ida. La vuelta, en cambio, sí la hicimos en el mismo día.

¡Qué pasada aterrizar y despegar sobre nieve! Y con nuestras mochilas elevadores Trunki, a todas partes ;)

¡Qué pasada aterrizar y despegar sobre nieve! Y con nuestras mochilas elevadores Trunki, a todas partes 😉

Una ventaja de Norweggian es que, a pesar de ser una compañía low cost, te deja un equipaje de mano generoso, por lo que nos apañamos sin facturar las maletas y llevamos cada uno una de cabina, en la que nos entró toda la ropa de invierno que llevábamos. Además, llevábamos las mochilas Trunki que son también elevadores, por lo que nos servían para que las niñas llevaran sus cosas y para el coche de alquiler. ¡Vaya inventazo!

El alojamiento:

Como había que hacer obligatoriamente una noche en Helsinki, nos animamos a buscar un alojamiento para dos noches y así, poder visitar la ciudad y conocer la capital de Finlandia con más calma. Buscamos a través de Booking un apartamento muy cercano al centro y encontramos uno por 125€/noche muy bonito, cómodo y amplio, con dos habitaciones y hasta sauna. Siempre preferimos esta opción a la del hotel, porque es más económica y, para nosotros, más cómoda, puesto que podemos comprar comida para desayunar y cenar y volver a casa a descansar cuando nos apetezca. Además, te acerca más al tipo de vida propio de cada país. El nuestro pertenecía a Kotimaailma Apartments, que ofrece alojamientos en todo el país. Como llegamos en día festivo y después de las 5, nos dejaron las llaves en el mismo aeropuerto, con las indicaciones de cómo llegar y algunas instrucciones básicas y lo encontramos todo sin problema. Eso sí, si no recoges las llaves en la oficina, te cobran 5€ por dejarlas en custodia en algún sitio.

cabana-alanampaPara Laponia teníamos claro que queríamos una cabaña alejada de la ciudad en medio de la nada: rodeada de árboles y, a ser posible, cerca de un lago (lo cual no es muy difícil porque este es el país de los lagos 😉 ). Después de buscar bastante, nos decidimos por Ahosen Lomamökit, que dispone de varias cabañas y nos quedamos con una junto al lago Alanampa. Y fue todo un acierto: la casa tenía dos habitaciones, salón-cocina, dos baños y sauna, todo muy bien equipado y con una bonita decoración al estilo nórdico. Y al salir al porche -donde había juguetes y trineos- un camino de nieve rodeado de pinos nevados te llevaba al lago, totalmente helado y, sencillamente, precioso. La propietaria, Hanne, es muy amable y disponible, tanto en los correos de contacto previos como durante la estancia e incluso después del viaje, que tuvo el detalle de mandarnos por correo una cosa que nos habíamos dejado en la casa. Nos salió por 1000€ la estancia de 5 noches -con sábanas, toallas y limpieza final incluida-, y conviene decir que la cabaña era muy amplia, con plazas para 10 personas, por lo que incluso se podría haber compartido con otra familia.

El transporte:

En Helsinki nos movimos en transporte público. En el mismo aeropuerto compramos un billete de tipo regional de la compañía HLS válido para dos días (puedes personalizarlo para los días que necesites) que nos incluía el tren a Helsinki  (y vuelta), el ferry a Suomenlinna así como los autobuses y tranvías de la capital. Pagamos 18€/adulto y 9€/niña.

Resumen de nuestra experiencia conduciendo sobre hielo y nieve: renos, tareas de limpieza y mucha precaución

Resumen de nuestra experiencia conduciendo sobre hielo y nieve: renos, tareas de limpieza y mucha precaución

Para Laponia sí que decidimos alquilar un coche. Elegimos la compañía Sixt porque encontramos una oferta muy interesante en junio y decidimos aprovecharla. Nos costó 208€/5 días pero al llegar al aeropuerto nos animaron a contratar un seguro de lunas (nos dijeron que no era extraño que se rompiera algún cristal  y preferimos no arriesgarnos) y sumamos 75€ más. Tener un coche a tu disposición resulta muy ventajoso, especialmente si tu alojamiento está perdido en un bosque. Si te vas a quedar en la ciudad encontrarás autobuses y transfer con total seguridad, por lo que a lo mejor lo usas menos. Por otro lado, no necesitas contratar una excursión para ir a un sitio u otro porque puedes ir tú mismo. Y el hecho de conducir sobre nieve o hielo es una experiencia más de las que se pueden vivir en Laponia. Al principio seguramente te costará pasar de 50 o 60 km/hora pero con un poco de práctica seguro que te sueltas un poco, porque es bastante seguro pues los coches están muy preparados y las ruedas tienen clavos que se pegan bien a la carretera. Eso sí, conviene enchufar el motor con el cable que te proporcionan cuando estás en casa y por las mañanas hay que hacer “sesión de limpieza” quitando hielo y nieve de los cristales y del camino 🙂 .

La ropa

La ropa fue nuestra gran preocupación en los meses previos a la partida. Habíamos leído que las temperaturas podían rondar los -20 o incluso -30º por estas fechas y no queríamos que el frío marcara el viaje o que nos privara de hacer actividades de exterior. Para evitar eso es muy importante ir bien preparado porque, como dicen por ahí: “No existe mal tiempo sino ropa inadecuada”. Y no puedo estar más de acuerdo. Hemos hecho una buena inversión en ropa pero el frío no lo hemos notado especialmente. Es verdad que no hemos llegado a temperaturas tan bajas: hemos estado entre los -6 y los -15º y, de hecho, no hemos llegado a ponernos todas las capas que llevábamos preparadas. Eso sí, la semana que volvimos a casa llegó una ola de frío a la zona con temperaturas que llegaron a los -40º… Ufff ¡por poco!

Lo que recomiendan quienes tienen más experiencia en este tipo de destinos es utilizar la técnica de las 3 capas, porque es más efectivo para mantener el calor corporal que haya varias capas buenas de ropa térmica que solo una muy gorda. Y lo que es imprescindible para poder revolcarte con la nieve sin miedo a quedar empapado es que la capa exterior sea totalmente impermeable. Esta es la clave para que el frío no sea el recuerdo negativo que te lleves de este viaje.

Ejemplo de las 3 capas

Ejemplo de las 3 capas

  • Primera capa: calcetines de seda largo para los mayores, leotardos para las niñas y camiseta térmica.
  • Segunda capa: mallas térmicas, otra camiseta térmica o forro polar, guantes, cuello o pasamontañas. En caso de mucho frío se puede añadir una segunda malla en las piernas o leotardos.
  • Tercera capa (la exterior): pantalones de esquí, chaqueta térmica e impermeable, manoplas y gorro (preferiblemente con orejeras).
  • Para mí las botas eran fundamentales para poder mantener el pie calentito, así que tanto para las niñas como para mí compramos unas botas altas de tipo pre esquí, con tecnología para mantener el calor y totalmente impermeables (marca Columbia). Y me encantan: las estamos usando también en Granada también los días muy fríos o de lluvia y son una pasada. El papi se compró unas botas de montaña GoreTex buenas y no le caló ni una vez.

Y para añadir un poco de magia…

Como hemos comentado otras veces, los preparativos son importantes cuando viajas con niños. Nosotros mantuvimos el secreto hasta el día antes de salir, por lo que en esta ocasión no hemos podido preparar y organizar el viaje con ellas. Pero si vosotros podéis, es buena idea que los peques vayan disfrutando del viaje antes de ir: podéis investigar sobre las auroras boreales, ubicar Finlandia en el mapa, descubrir que la región de Laponia se extiende por 4 países diferentes (Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia), aprender algo sobre la vida de los samis y, por supuesto, ver algún episodio de la mítica Noeli para llevar la banda sonora del viaje bien aprendida 😉

En Laponia hace frío, pero yo me río.

Abuelito Joulupukki es amigo mío…

Noeli, Noeliiii

¡Qué feliz, qué feliz soy aquí!

Nieve y trineos en Laponia

Estas niñas sí que pueden decir que en Laponia hace frío… pero ellas se ríen 🙂

La magia la pone la nieve y, sobre todo, Papá Noel con sus elfos. Lo de que fuera el propio Papá Noel el que nos invitara a verlo fue un puntazo, también la forma elegida para ir a conocerlo. Pero eso ya os lo contaré otro día 😉

4 Comentarios

  1. Photoraised

    Me encanta recordar todo lo que hemos disfrutado este viaje, pues realmente también he disfrutado muchísimo planeandolo, buscando ofertas, comparando sitios, comprando ropa, leyendo cantidades inmensas de información… en definitiva saboreandolo desde Julio e imaginandolo día a día hasta que pudimos compartirlo con las pequeñas.😍😍😍😘

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    1. MMar Conpeques (Publicaciones Autor)

      ¿Verdad que sí? La verdad es que todo el trabajo de comparativa y búsqueda de ofertas te pega un montón. Y ha sido lo que no ha ido manteniendo la ilusión del viaje durante todos estos meses. Cada reserva o cada paquete que llegaba a casa era un paso más cerca que estábamos de este sueño que hemos creado juntos <3
      Y, por supuesto, gracias por las fotos tan bonitas que aportas a los posts.

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  2. Jessica

    Qué gran aventura!! En cuánto #reinaMora crezca un poco… lo planteare en casa😉. Gracias por toda la información. Unas fotos preciosas.

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    1. MMar Conpeques (Publicaciones Autor)

      Sí, seguro que la peque lo flipa, como las nuestras. Ha sido un viaje verdaderamente bonito y muy tranquilo.

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