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La ruta de los Bolos de Dúrcal

El Valle de Lecrín es una de las comarcas privilegiadas de la provincia de Granada debido a su clima, sus pueblos y sus preciosos paisajes. Cercano de la capital, de la que dista unos 20 minutos, es vía de paso para llegar a la Alpujarra y la costa granadina, pero está tan lleno de atractivos, que hay planes para pasar más de un día en el valle de Lecrín, como la ruta del Mamut, el bonito pueblo de Nigüelas , los baños de Urquízar o la propuesta que os traigo hoy: la ruta los Bolos de Dúrcal.

La ruta de los Bolos es una de las mejores excursiones que podéis hacer en verano en la provincia de Granada pues transcurre por el río Dúrcal, lo que asegura un paseo fresquito por un valle donde poder darse más de un chapuzón, y culmina en una cascada, que es el premio final al paseo. Incluye cierto grado de aventura, tanto por el hecho de ir avanzando por el cauce del río, como por la parte en que se va junto a la acequia de Márgena, de origen nazarí, que en algunas partes transcurre a cierta altura, lo que pone a prueba a quienes padezcan de vértigo.

Acequia Márgena de la ruta Los Bolos

Esto hace que la ruta no esté exenta de cierta dificultad por lo que yo no la recomendaría para peques muy peques: hay partes muy estrechas y a cierta altura, así como partes del cauce del río muy resbaladizas y en las que hay que superar rocas altas. Seguramente hay partes del río accesibles para toda la familia, pero no tanto la última parte de la ruta cercana ya a la segunda cascada.

Paseo por el cauce del río Dúrcal

Por otro lado, conviene recordar que es necesario ir provisto de calzado adecuado para caminar por el agua -ya sea sandalias deportivas cerradas, cangrejeras o zapatillas de deporte que se puedan mojar- ; bañador o ropa que se pueda mojar, agua para beber durante el recorrido y algo de picoteo o comida para hacer un descanso en algún punto. También sería recomendable llevar ropa y calzado de muda, aunque se deje en el coche.

Comienzo de la ruta. Sendero junto a la acequia

Nosotros comenzamos la ruta en la misma puerta del IES Valle de Lecrín, desde donde comienza un sendero que transcurre paralelo a la ya mencionada acequia de Márgena. Transcurridos un par de kilómetros desde el comienzo, el sendero baja una escalera para llegar al cauce de un pequeño río. Ahí podemos hacer dos cosas: subir a la acequia para hacer la ruta en paralelo a esta o bien bajar este cauce hasta su encuentro con el río Dúrcal y comenzar la ruta directamente dentro del agua.

Escaleras de bajada al río

Nosotros optamos por la segunda opción: hacía calor y nos apetecía ir a la sombra y mojándonos los pies. La vuelta, sin embargo, la hicimos por la acequia, por donde se avanza más rápido. De hecho la ida hasta la segunda cascada, la llamada Salto de agua Los Bolos, nos llevó unas 2 horas, frente a la vuelta que fue hora y media. Íbamos un grupo de 11 personas con peques de entre 7 y 12 años que a tramos avanzaban despacio entre las rocas del río.

La ruta los Bolos se puede hacer la mayor parte del tiempo por el cauce del río Dúrcal, aunque hay un par de momentos en que sí que es obligatorio subir a la acequia, pero no hay problema porque hay continuas subidas y bajadas al río para quienes desean buscar una poza donde refrescarse. Nosotros fuimos sin saber muy bien por dónde ir y simplemente nos dejamos llevar por la intuición, sabiendo que la acequia estaba cerca pues oíamos a la gente pasar por encima de nuestras cabezas y que la cascada debía estar subiendo el río.

Salto de agua Los Bolos

En la ruta de los Bolos se pueden ver normalmente dos cascadas: la primera, llamada el Salto de Fuga, estaba seca cuando nosotros fuimos, pero es habitual verla con agua en otros momentos. De ahí nuestro interés por llegar al Salto de agua de los Bolos. La segunda parte de la ruta es la que entraña más dificultad, pues es obligatorio ir por el cauce del río y este a veces tiene tramos más complicados en los  que hay que salvar rocas altas, donde hay que ayudar a los peques a subir. Sin embargo, nosotros llegamos sin demasiado problema al final, donde es cierto que nos juntamos varios grupos, por lo que tuvimos que esperar nuestro turno para «echarnos la foto». No tuvimos sensación de aglomeración hasta ese momento, también porque esa parte es más estrecha y supone el final de la ruta, donde todo el mundo intenta llegar. Por eso es casi mejor no pretender hacer precisamente allí la pausa para comer porque durante el trayecto hay muchos sitios donde sentarse un rato junto al río a reponer fuerzas o bañarse.

Camino junto a la acequia

La vuelta, como he dicho antes, la hicimos completamente por la acequia, que va unos 10-15 metros por encima del río, aunque se puede ir dentro del agua para evitar el vértigo. Hay partes más estrechas donde apenas se cabe con la mochila y otras en las que te tienes que agachar para pasar bajo la roca, lo que le da el carácter más aventurero a la ruta de los Bolos. Cuando la acequia se esconde  por un túnel estrecho y oscuro, es el momento de bajar de esta para llegar a la escalera que bajamos al comienzo de nuestra ruta, subir por ella siguiendo la indicación que nos lleva a Dúrcal y volver al sendero que nos lleva de vuelta a la puerta del instituto, donde dejamos el coche.

Como veis, es una ruta muy recomendable para hacer en fechas veraniegas y huir de calor. Se puede hacer pensando en pasar el día completo en la zona o solo por la tarde, como hicimos nosotros. Para nosotros la ruta de los Bolos ha sido todo un descubrimiento así que espero que vosotros la disfrutéis también.

 

 

2 Comentarios

  1. Marcelino

    Como siempre es un placer seguir tus recorridos. Trasmites cercanía al lugar a visitar y parece que estás viviendo la experiencia. Gracias por compartir tus aventuras.

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    1. MMar Conpeques (Publicaciones Autor)

      ¡Gracias por el apoyo! 🙂

      Responder

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